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Dormitorio 02. Pedro de Valdivia

 

"...A la una canta el gallo,

a las dos las tortolitas,

y a las tres de la mañana

cantan las niñas bonitas..."

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  • Dormitorio 02.-

- Habitación PEDRO DE VALDIVIA (1.497 – 1.553), descubridor de Chile en 1540. Nació en la villa de Castuera, en la Serena de Extremadura, nació el año 1497. Descendía de una familia de hidalgos, muchos de cuyos antepasados habían seguido la carrera militar. Su padre fue Pedro Oncas de Melo y su madre Isabel Gutiérrez de Valdivia. Inició su carrera militar como soldado hacia 1520, prestando servicios al emperador Carlos V en Italia, se embarcó para América en 1535, en la expedición de Jerónimo de Ortal y llegaba a la isla de Cubagua, donde participará en la conquista de Venezuela con su amigo Juan Fernádez de Alderete. Murió el 25 de Diciembre de 1.553, después de haber sido tomado prisionero por los mapuches en la batalla de Tucapel, tras tres días de atroces torturas.

Pasa unos meses en Coro y conoce a Francisco Martínez Vegaso, y después de una serie de oscuras peripecias no aclaradas por la Historia, los tres se asociarán para la conquista de Chile. En 1538 pasaba a Perú y se enrolaba en las fuerzas de Francisco Pizarro, en la guerra civil que mantiene contra Diego de Almagro, y obtenía reconocimiento militar y tierras, las minas del Porco y el valle de Canela.

Casualmente, en las inmediaciones se establece Inés de Suárez en una parcela de terreno y de ahí se entablará entre ambos una sólida relación. Después de la fracasada expedición de Almagro, nadie quería ir a Chilí, considerada tierra maldita. Consiguió 15.000 pesos castellanos que apenas alcanzaron para pertrechos de marcha, además solo once soldados respondieron a la aventura, más una mujer española y en calidad de sirvienta, Inés Suárez, y unos mil indios auxiliares. Habiendo corrido la noticia por el altiplano de la marcha de Valdivia, muchos españoles se le unieron en la misma quebrada y que iban a llegar a ser adalides en la conquista de Chile: Rodrigo de Araya con dieciséis soldados, Rodrigo de Quiroga, Juan de Bohon, Juan Jufré, Gerónimo de Alderete, Juan Fernandez de Alderete, el capellán y cronista Rodrigo González de Marmolejo, Francisco de Villagra y Francisco de Aguirre, quien iba a ser su mejor apoyo. Al final se sumaban 110 españoles en Tarapacá. Al llegar al valle de Copayapo, Copiapó, toma solemne posesión en nombre del rey de España de esta tierra y la nombra Nueva Extremadura, en recuerdo a su tierra natal. La batalla de Tucapel y muerte de Valdivia Valdivia personalmente al mando salió con 50 jinetes más auxiliares desde Concepción el 23 de diciembre de 1553 en demanda del fuerte de Tucapel, donde creía ya reunidas las fuerzas de Gómez de Almagro.

El día de navidad de 1553, se pone temprano en marcha y al llegar a las inmediaciones de la loma de Tucapel extraña el silencio absoluto reinante, al llegar a la loma donde está el fuerte, lo encuentra totalmente destruido y ningún poblador en él. No aparecía ni Gómez de Almagro ni Bobadilla por ningún lado. Los hombres hacen campamento en las ruinas humeantes del fuerte, de súbito el bosque se llenó de chivateos y golpes en el suelo, y sin más aviso una masa bien encuadrada de indígenas se precipitó hacia el enclave español. Valdivia, experto y probado militar, apenas pudo armar sus líneas defensivas y aguantar el primer choque, mientras la caballería cargaba sobre la retaguardia del enemigo, los mapuches ya previstos de esta maniobra dispusieron lanceros y contuvieron la carga. Con mucho valor y resolución los españoles lograron descomponer la carga mapuche el que volviéndose con crecidas bajas se tornaron a los bosques y se retiraron de la loma. Los españoles saborearon la victoria. Pero cual sería su sorpresa, cuando apenas bajaban las espadas cuando apareció un nuevo escuadrón indígena presentándose al combate y de nuevo hubo que armar líneas y nuevamente dar carga con la caballería. Los mapuches además de los lanceros llevaban hombres cargando mazas y boleadoras y lazos con los que lograban desmontar al infortunado español y asestarle un definitivo mazazo en la cabeza una vez en el suelo. Se repitió la misma escena, al toque de un lejano cuerno el escuadrón se retiró no sin dejar algunas bajas y un tercer escuadrón se presentó a la batalla.

Valdivia, viendo desesperada la situación dado el cansancio y las bajas, reunió a los disponibles y se lanzó a la lucha que adquirió ribetes muy encarnizados, ya la mitad de los españoles yacían en el campo y los indios auxiliares mermaban. Valdivia al ver perdida la batalla, dispuso la retirada. Sólo Valdivia y el clérigo Pozo que montaban muy buenos caballos lograron tomar camino de huida, pero al cruzar unas ciénagas, los caballos se empantanaron y los indios les capturaron. Según se dice, en un acto de justicia por las masacres a los indígenas que Valdivia ordenó( Batalla de Andalíen) lo llevó al campo mapuche y le dio muerte después de tres días de atroces torturas que incluyeron los mismos realizados como escarmiento en los indios en esa batalla, esto finalizó con la amputación de sus miembros en vida, comiéndoselos delante de sus ojos para finalmente extraerle a carne viva el corazón y comiéndoselo junto a los victoriosos toquis, su cráneo fue extraído como trofeo y usado para beber chicha. En 1608 fue devuelto a modo de gesto de paz por el cacique Pelantarú, de esta manera terminaba su vida el controvertido y valiente Valdivia, uno de los grandes militares que generó España, pero también el que inició una larga guerra de opresión contra los pueblos originarios de Chile. Algunos sostienen que el temple, astucia y sobretenacidad de Valdivia, no igualadas por sus sucesores, hizo posible la conquista de Chile hasta esa fecha.