Dormitorio 03. Hernán Cortés | |
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| "...Por la estrellita del norte se guían los marineros, yo me guío por tus ojos que parecen dos luceros..." |
- Dormitorio 03
- Habitación HERNAN CORTES (1.485 – 1.547), descubridor del Imperio de Méjico en 1.520 Nacido en Medellín (Badajoz), tuvo por padres a Martín Cortés y a Catalina Pizarro, emparentada ésta con la familia, avecindada en Trujillo (Cáceres). Se dice que por algún tiempo fue estudiante en la Universidad de Salamanca. Liado en aventuras amorosas, interrumpió sus estudios si bien poco después aprendió el oficio de escribano en Valladolid. Durante su gestión como Gobernador y Capitán General de la Nueva España impulsó la economía y la labor misionera. Con intención de regresar a México, llegó a Castilleja de la Cuesta, cerca de Sevilla, donde dictó su testamento.
El 2 de diciembre de 1547 murió a la edad de 62 años. Le sobrevivieron su mujer, sus hijos Martín y Luis; así como el otro Martín que había tenido con Malinche, y María, Catalina y Juana, nacidas de su esposa, además de otros tenidos también fuera de matrimonio, como aquella Leonor nacida de Isabel de Moctezuma. Estudió leyes en la Universidad de Salamanca durante dos años. A la edad de 19 se embarcó a las Indias, radicando en Santo Domingo, donde dió muestras de su ambición y audacia. En 1511 partió con Diego Velázquez a colonizar Cuba dedicándose ahí a criar ganado y "recoger oro". Organizó la expedición a México, partiendo el 11 de febrero de 1519 con 10 naves, 100 marinos y 508 soldados. Desembarcó en la isla de Cozumel y continuó por el litoral hasta llegar a la Isla de Sacrificios.
Fundó la Villa Rica de la Vera Cruz y más tarde, con ayuda de los totonacas y tlaxcaltecas, entró a Tenochtitlan donde fue recibido por Moctezuma. Regresó a Veracruz a enfrentarse a Pánfilo de Narváez, quien había venido de Cuba en su persecución. A su regreso a Tenochtitlan encontró a los españoles sitiados por los mexicas a causa de la matanza del Templo Mayor. Huyó con sus ejércitos de la ciudad el 30 de junio de 1520 (la Noche Triste). En Tlaxcala ordenó la construcción de 13 bergantines con los que sitió la ciudad durante 75 días, al final de los cuales tomó prisionero a Cuauhtémoc, obteniendo la rendición de los mexicas. Conquistó la región central de México y Guatemala. A los 19 años, se embarcó con rumbo a Santo Domingo en la primavera de 1504 zarpó hacia la isla de La Española, donde se instaló como plantador y funcionario colonial. En 1511 participó en la expedición de conquista de Cuba dirigida por el gobernador Diego Velázquez, de quien recibió tierras y esclavos en la isla, en la que llegó a ser nombrado alcalde de Santiago de Baracoa.
Encarcelado por el gobernador, acusado de conspiración, y tras haberse reconciliado luego con él, en 1518 Velázquez le confió el mando de una expedición a la península del Yucatán, con la que conquistará el territorio de Nueva España, al imperio Azteca. Con once barcos, unos seiscientos hombres, 16 caballos y 14 piezas de artillería, Hernán Cortés navegó desde Santiago a Cozumel y Tabasco; allí derrotó a los mayas y recibió -entre otros regalos- a la india doña Marina, que le serviría como amante, consejera e intérprete durante toda la campaña. Desobedeciendo órdenes expresas del gobernador Velázquez, fundó en la costa del golfo de México la ciudad de Villa Rica de la Veracruz. Allí tuvo noticias de la existencia del imperio azteca en el interior, cuya capital se decía que guardaba grandes tesoros, y se aprestó a su conquista. Para evitar la tentación de regresar que amenazaba a muchos de sus hombres ante la evidente inferioridad numérica, Hernán Cortés hundió sus naves en Veracruz.
Tras saquear Cholula, llegó a la capital azteca, Tenochtitlán, en donde fue recibido pacíficamente por el emperador Moctezuma, que se declaró vasallo del rey de Castilla, posteriormente cuando se produjo una agitación indígena contra los españoles a causa de los ataques realizados a sus creencias y símbolos religiosos y de la matanza de sus nobles por Alvarado para desbaratar una supuesta conspiración. Hizo prisionero a Moctezuma e intentó que éste mediara para calmar a su pueblo, sin lograr otra cosa que la muerte del emperador. Cortés se preciaba de su conocimiento del latín, los romances y la historia, lo que le permitió expresarse con soltura y atildado estilo en sus varios escritos y de modo particular en sus Cartas de Relación.
Cuarta carta-relación de Hernán Cortés al emperador Carlos V Tenuxtitlan, 15 de octubre de 1524 Todas las veces que a vuestra sacra majestad he escrito, he dicho a vuestra alteza el aparejo que hay en algunos de los naturales de estas partes para se convertir a nuestra santa fe católica y ser cristianos; y he enviado a suplicar a vuestra cesárea majestad, para ello, mandase proveer de personas religiosas de buena vida y ejemplo. Y porque hasta ahora han venido muy pocos, a casi ningunos, y es cierto que harían grandísimo fruto, lo torno a traer a la memoria a vuestra alteza y le suplico lo mande proveer con toda brevedad, porque de ellos Dios Nuestro Señor será muy servido y se cumplirá el deseo que vuestra alteza en este caso, como católico, tiene.
[...] También he hecho saber a vuestra cesárea majestad la necesidad que hay que a esta tierra se traigan plantas de todas suertes, y por el aparejo que en esta tierra hay de todo género de agricultura, y porque hasta ahora ninguna cosa se ha proveído, torno a suplicar a vuestra majestad, porque de ello será muy servido, mande enviar su provisión a la Casa de la Contratación de Sevilla para que cada navío traiga cierta cantidad de plantas, y que no pueda salir sin ellas, porque será mucha causa para la población y perpetuación de ella. Como a mí convenga buscar toda la buena orden que sea posible para que estas tierras se pueblen, y los españoles pobladores y los naturales de ellas se conserven y perpetúen, y nuestra santa fe en todo se arraigue, pues vuestra majestad me hizo merced deme dar cuidado, y Dios Nuestro Señor fué servido deme hacer medio por donde viniese en su conocimiento, y debajo del imperial yugo de vuestra alteza, hice ciertas ordenanzas y las mandé pregonar, y porque de ellas envío copia a vuestra majestad, no tendré que decir sino que, a todo lo que acá yo he podido sentir, es cosa muy conveniente que las dichas ordenanzas se cumplan. De algunas de ellas los españoles que en estas partes residen no están muy satisfechos, en especial de aquellas que los obligan a arraigarse en la tierra; porque todos, o los más, tienen pensamientos de se haber con estas tierras como se han habido con las islas que antes se poblaron, que es esquilmarlas y destruirlas, y después dejarlas. Y porque me parece que sería muy gran culpa a los que de lo pasado tenemos experiencia, no remediar lo presente y porvenir, proveyendo en aquellas cosas por donde nos es notorio haberse perdido las dichas islas, mayormente siendo esta tierra, como ya muchas veces a vuestra majestad he escrito, de tanta grandeza y nobleza, y donde tanto Dios Nuestro Señor puede ser servido y las reales rentas de vuestra majestad acrecentadas, suplico a vuestra majested las mande mirar, y de aquello que más vuestra alteza fuere servido me envíe a mandar la orden que debo tener, así en el cumplimiento de estas dichas ordenanzas, como en las que más vuestra majestad fuere servido que se guarden y cumplan;
[...] Como muestra la cartografía universal que se producía entonces, gracias a las expediciones de Hernán Cortés comenzó a conocerse mejor el perfil geográfico de los litorales del Pacífico norte.
- Hernán Cortés tuvo once hijos en total, con seis mujeres distintas.
Primero está Catalina Pizarro, quien nace en 1514 o1515 en Santiago de Cuba, o quzás mas tarde en la Nueva España. Su madre fué Leonor Pizarro. Tal vez pariente de Cortés.
El segundo hijo fué Martín Cortés, nacido en Coyoacán en 1522. Su madre fué Malitzin, la compañera y traductora indígena de Cortés. Martín Cortés será legitimado junto con sus hermanos Catalina y Luis en una bula papal de Clemente VII en 1529. Fué otorgado con el hábito de Santiago. Se casó con Bernaldina de Porras, y de esta unión nació Fernando. Martín Cortés fué procesado por su participación en una presunta conjuración en 1565. Fué declarado culpable y fué desterrado a España, en donde participó en guerras contra los moros. Finalmente muere a finales del siglo XVI.
Posteriormente nace Luis Cortés en 1525, y es hijo de la española Antonia o Elvira Hermosillo, y quien también será legitimado junto con Martín y Catalina. Se casó con doña Guiomar Vazquez de Escobar, sobrina del conquistador Bernardino Vazquez de Tapia.
Leonor Cortés y Moctezuma nace en 1527 en la Ciudad de México. Hija de Tecuichpo o Ichcaxóchitl, quien fuera bautizada con el nombre de doña Isabel de Moctezuma, hija de Motecuhzoma II. Leonor Cortés se casó con el vizcaíno Juan de Tolosa, conquistador de Zacatecas.
De la quinta hija de Cortés, solo se conoce que su nombre era "María", y que fué hija de una princesa azteca. Bernal Diaz del Castillo menciona que nació con alguna deformación.
Posteriormente Hernán Cortés se casa con doña Juana de Zúñiga, con quien tuvo seis hijos mas: Luis nace en Tezcoco en 1530 y muere poco después de nacer. Catalina nace en 1531 en Cuernavaca y también muere poco después. Martín Cortés fué el octavo hijo de Cortés, fué su sucesor y segundo Marqués del Valle. Nació en Cuernavaca en 1532. En 1540 llega a España junto con su padre y trabaja al servicio de Carlos V y Felipe II. Martín se casó con su prima y sobrina Ana Ramírez de Arellano y tuvo con ella a su sucesor Fernando, quien fué el tercer Marqués del Valle. Estuvo junto a su padre en su lecho de muerte, y posteriormente regresa a México en 1562. Donde también fué enjuiciado por la presunta conjuración, y encontrado culpable es desterrado a España donde enviudó. Se casó por segunda vez con Magdalena Manrique de Guzmán, con quien no tuvo descendencia. Muere en Madrid el 13 de agosto de 1589.
María nace en Cuernavaca entre 1533 y 1536. Hernán Cortés había pactado su casamiento con Alvar Pérez Osorio, hijo del Marqués de Astorga, sin embargo, estos cancelaron a último momento, causándole un grave enfado a Cortés, del que incluso se presume le causó la enfermedad de la que muere. Después María se casó con Luis de Quiñones, quinto Conde de Luna.
Catalina nace en Cuernavaca entre 1533 y 1536, y muere soltera en Sevilla después de muerto su padre.
Juana nace también en Cuernavaca, en el mismo periodo que sus hermanas María y Catalina. Se casó en 1564 con don Fernando Enriquez de Ribera, segundo Duque de Alcalá.



